
Una de las preguntas más frecuentes que recibimos es si el ozono es seguro cuando se utiliza como desinfectante.
La respuesta depende del tipo de aplicación. El uso del ozono puede realizarse tanto en agua como en aire, y cada caso tiene sus propias características.
¿Es seguro el ozono como desinfectante?
Cuando el ozono se utiliza disuelto en agua, su uso es completamente seguro. De hecho, su aplicación está regulada por normativas específicas.
En el agua, el ozono se descompone rápidamente y no deja residuos. Por este motivo se considera un método eficaz y seguro para la desinfección.
En estos casos, la dosis utilizada depende únicamente del nivel de eficacia que se necesite en cada aplicación.
Sin embargo, cuando el ozono se aplica en el aire, su uso debe realizarse con ciertas precauciones. El ozono está clasificado como una sustancia irritante por inhalación.
Por esta razón, los tratamientos de desinfección ambiental con ozono deben realizarse en ausencia de personas.
Una vez finalizado el tratamiento, es necesario esperar un tiempo antes de volver a acceder al espacio tratado. Debido a que el ozono tiene una vida media corta, este tiempo de seguridad suele situarse entre 20 y 60 minutos.
En caso necesario, el exceso de ozono también puede eliminarse mediante sistemas como luz ultravioleta, filtros de carbón activo u otros métodos de ventilación.
¿Cómo desinfecta el ozono en el agua?
El uso del ozono para el tratamiento de agua está regulado por la norma UNE-EN 1278, que establece las condiciones para los productos químicos utilizados en el tratamiento de agua destinada al consumo humano.
Según esta norma, el ozono se emplea en el tratamiento del agua para diferentes funciones.
Entre ellas se encuentran la desinfección, la mejora de la calidad organoléptica del agua y la eliminación de sustancias como hierro o manganeso.
También se utiliza para eliminar el color del agua, oxidar contaminantes persistentes y favorecer los procesos de coagulación durante el tratamiento.
Otra ventaja importante es que el ozono se descompone de forma natural en el agua. Por este motivo, en las dosis habituales no suele ser necesario aplicar procesos adicionales para eliminar el ozono sobrante.
Aplicaciones del ozono en la desinfección
El ozono es un potente agente oxidante. Además, su inestabilidad hace que vuelva rápidamente a convertirse en oxígeno.
Gracias a estas características, se puede utilizar en numerosos procesos donde se necesita una desinfección rápida y eficaz.
El ozono disuelto en agua tiene aplicaciones muy variadas. Por ejemplo, se utiliza en la potabilización del agua y en el tratamiento de aguas residuales destinadas al riego o a usos recreativos.
También se emplea en la industria alimentaria para el lavado de alimentos y utensilios que están en contacto con ellos.
Además, puede utilizarse para lavar ropa, limpiar cocinas, desinfectar suelos, limpiar muebles, bañar mascotas o lavar vehículos.
Otras aplicaciones incluyen el riego de cultivos, la elaboración de hielo o el control de bacterias como la legionella.
Un sistema de desinfección eficaz y respetuoso con el medio ambiente
Nuestras máquinas de ozono cumplen con las normas y certificaciones españolas y europeas más exigentes.
Apostamos por el uso del ozono como sistema de limpieza y desinfección porque reduce la necesidad de utilizar productos químicos tradicionales, como detergentes o lejía.
Además, contribuye a disminuir el uso de envases de plástico, lo que lo convierte en una solución más respetuosa con el medio ambiente.